HISTORIA DE UN GIGANTE EN EL DESIERTO

El 18 de mayo de cada año todos los calameños y chuquicamatinos recordamos con nostalgia la puesta en marcha de la mina a rajo abierto más grande del mundo y la creación del campamento minero que albergó a miles de personas que se desempeñaron trabajando en losa inicios de la industria minera en el norte grande y principalmente en la mina Chuquicamata administrada hoy en día por Codelco Chile.

La construcción del campamento comenzó en 1917. Los ingenieros encargados determinaron la ubicación de dos grandes complejos de casas, las que se ubicarían a tres kilómetros de distancia de las rejas que marcaban el límite de las áreas de trabajo.

A pesar de constituirse como un campamento minero, éste contaba con la comodidad clásica de la época, puesto que albergaba además de los trabajadores que se desempeñaban en la mina, a altos mandos y ejecutivos norteamericanos que eran parte de la empresa Braden Cooper Co, compañía norteamericana que estaba a cargo de la explotación de la mina a principios del siglo XX, que cambiara posteriormente su nombre a Chile Exploration Company, más conocida como Chilex Company.

Los primeros antecedentes de un centro urbano en lo que se conoce como Chuquicamata, fueron Placilla y Punta de Rieles. En estos lugares comenzó la venta de víveres y los primeros centros de diversión. En 1912 comenzó la construcción del campamento. La empresa solicitó concesiones y permisos para dotar a las faenas de agua potable y de uso industrial, energía eléctrica, ferrocarriles, líneas telefónicas y terrenos donde efectuar las construcciones de las diferentes áreas de trabajo y residencial. Una de las primeras autorizaciones que recibe la empresa provino del alcalde de Tocopilla y tuvo como objetivo permitir el uso de terrenos para el levantamiento de una planta eléctrica que daría energía a Chuquicamata.

Una vez instalado el campamento y aún con la marcada diferencia de clase que podía apreciarse en el tipo de viviendas y en la división entre campamento americano y campamento de empleados, Chuquicamata se transformó en una pequeña ciudad, autónoma de Calama que era la ciudad más cercana, puesto que contaba con todos los servicios básicos disponibles, escuelas, hospitales, almacenes, carabineros, bomberos y un sin número de lugares que representaban la vida social que se desarrollaba allí dentro.

La vida pública del mineral transcurrió principalmente en su plaza (y alrededores) y en el campamento americano. En resumen los edificios y lugares con mayor valor histórico de Chuquicamata son: Chilex Club; Teatro Variedades; Teatro Chile; Chub Chuqui; Auditorio Sindical; Club Social Obrero. La Educación estaba representada por la Escuela D-54 La República; el Liceo B-10 América (ex Liceo de Hombres); y el Colegio Chuquicamata.  Las creencias religiosas estuvieron presente en la Parroquia El Salvador y los templos Bautista, Adventista, Metodista, Iglesia del Evangelio Cuadrangular, Iglesia Metodista Pentecostal, Salón del Reino de Los Testigos de Jehová y la Iglesia Mormona.

Otros lugares históricos de Chuquicamata son: la Plaza Los Héroes, Hospital Roy H. Glover; y el comercio representado por Emporio "La Verbena”; Almacén La Reina; Club Social; Radio "El Loa"; El nuevo Gallo; Botillería "El Minero; Salón de Té "Carloncho”; Ferretería Rossi; Casa Ruiz; Librerías "Chilex" y "La Unión"; Club De Empleados; Gran Tienda "La Vicuña”, Botica Chilex; La Riojana.

Todos los lugares mencionados hicieron de Chuquicamata un lugar de ensueño y se recuerdan hoy en día con la nostalgia intacta por quienes fueron testigos de su evolución, aún a casi cinco años del cierre oficial del campamento el 31 de agosto del 2007.

En 1992 Chuquicamata fue declarada zona saturada de material particulado respirable y anhídrido sulfúrico. El año siguiente, se detectó que la zona tenía altos niveles de arsénico. Estos problemas ambientales, sumado a dificultades con la expansión de la mina (debido al alto precio de los terrenos adyacentes, con excepción del campamento), motivaron que Codelco tomara la decisión entre 1992 y 1997 de trasladar a la población de Chuquicamata, construyéndoles casas en Calama las cuales estarían totalmente equipadas y no serían dadas en comodato como las de Chuquicamata, sino que serían suyas de por vida. El traslado de las familias en gran mayoría no ocurriría hasta 2004.

El 31 de agosto y el 1 de septiembre de 2007 se realizó la ceremonia oficial de cierre del campamento, tras 92 años de existencia, se tiene pensado guardar la memoria chuquicamatina preservando el casco histórico del campamento el cual ha sido remodelado para ser visitado.

La historia y los recuerdos de Chuquicamata como ciudad minera aún viven en las memorias de quienes la vieron crecer, y el anhelo de dar a conocer este importante patrimonio cultural al resto del país y al mundo está cada día más presente.

En el año 2006 la ciudad minera de Sewel situada a 60 km al este de Rancagua, a más de 2000 metros de altitud, fue declarad Patrimonio de la Humanidad por la Unesto por su gran valor histórico, convirtiéndose en el quinto sitio patrimonial de Chile que ostentan dicha calidad.

La declaración de Sewel como Patrimonio de la Humanidad fue hecha en base a que se trata de un eminente conjunto arquitectónico que ilustra una etapa significativa de la historia humana y la historia nacional, tanto en materia económica y representativa de la industria minera y el desarrollo de ésta, como por ser un ejemplo eminente de una tradición de asentamiento humano e intercambio de valores humanos. Fundamentos similares a los que podría presentar Chuquicamata en el marco de la incorporación de tal patrimonio a la lista indicativa a presentarse en la Unesco.


El primer hospital de Chuquicamata era una construcción de tipo colonial americana, a una distancia considerable del campamento, aunque estaba junto al campamento americano.

Grandes pabellones formaban ordenadamente las distintas salas, siendo la más grande la “D”. Un hermoso jardín rodeaba esta construcción, las ventanas se abrían hacia arriba por un sistema de piolas y lienzas similares a las que había en las viviendas del campamento americano. El único error de distribución, cometido por los ingenieros norteamericanos, fue el pabellón quirúrgico, que quedó en medio de un patio. Este recinto, era de madera y contaba con todos los servicios necesarios, excepto el de Maternidad que estaba cerca de la plaza, más exactamente en los Carabineros. 

Cerca de la plaza funcionaba la Maternidad y un Policlínico que también cumplía la función de pediatría. Los servicios médicos y de farmacia eran gratuitos, los trabajadores acudían a los diferentes edificios para recibir sus medicamentos. La dotación era de trece médicos, cuatro matronas, 26 enfermeras y 66 auxiliares. La construcción del Hospital Roy H. Glover se debió principalmente a las numerosas deficiencias que presentaba el antiguo Hospital del mineral. Si bien, logró controlar por años las enfermedades y los índices de mortalidad del campamento, su reducido espacio físico y su poca capacidad para atender diferentes especialidades, sumado a la gran población que existía en la zona, pronto lo hicieron incompetente. El médico en jefe del recinto, el Dr. John Bradford planteó la inquietud al gerente de la época (1954), don Charles Brinckerhoff, y con su aprobación y ayuda partió a Nueva York a presentar su proyecto al directorio de “The Anaconda Company”, la empresa propietaria del mineral a través de “Chile Exploration Company”. En Nueva York, el Dr. Bradford se encontró con Mr. Roy H. Glover, Vicepresidente del directorio de Anaconda, quien hizo suyo el proyecto.

Ante los convincentes argumentos del Dr. Bradford, Mr. Glover convenció al resto del Directorio y con mucha ayuda presentó maquetas, planos y diseños siendo aprobado el plan en 1955. Comenzó su construcción entre 1956 y 1957, con un tiempo aproximado de construcción de tres años. 

Enclavado en la ladera de un cerro comenzó lentamente su edificación imponente para su tiempo y orgullo de los mineros de esa época. La obra terminó su construcción en 1960. La inversión fue de 28 millones de dólares y para la construcción del recinto se utilizaron los mejores materiales de la época, pensando en un hospital que debía durar muchos años. 

Llegado el momento de funcionar, el nombre de Roy H. Glover surgió como el más adecuado, en señal de agradecimiento al hombre que tanto hizo por conseguir su construcción, aún cuando él nunca viajó a Chuquicamata, pero hizo el sueño de levantar un nuevo hospital. 

El Hospital se levantó con cinco pisos de altura y dos subterráneos (los conocidos pisos G y B), teniendo una especialidad básica por piso, más un pensionado y junto a ellos, un Pabellón de Operaciones, Salas de Parto, Laboratorio, Rayos X, entre otras tantas dependencias, que rápidamente lo convirtieron en el mejor y más moderno centro del país, equipado para ser autosuficiente, dada la lejanía de los otros recintos médicos de Chile, e inclusive de Santiago. Los jardines y revestimientos de mármol en su acceso principal fueron la característica especial del recinto, sumado a un muro perimetral de bloques de sulfato de cobre que otorgaba un original decorado, además de una extrañeza, una escultura de la torre Eiffel a escala. 

El 21 de agosto de 1960 es inaugurado el Hospital Roy H. Glover. Su primer Director fue el Dr. John Bradford, de uso exclusivo para los trabajadores del mineral de Chuquicamata, y sus familiares cercanos. Tenía 5 pisos de altura y 2 pisos de subterráneo, uno de los más flamantes hospitales en aquellos tiempos, con su dotación de equipo material y humano más moderno del país. Al momento de su inauguración trabajaban 18 médicos. Paulatinamente se fueron creando Neonatología, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de esa área, UCI de adultos, Hemodiálisis, Oftalmología, Traumatología, Otorrinolaringología, Psiquiatría, Anatomía Patológica, Ecografías, Scanner (el primero del país), Dermatología, Kinesiología, Laboratorio Clínico Automatizado, entre otros. El Hospital Roy H. Glover aún se yergue imponente en la parte alta de Chuquicamata, a pesar de que su rostro externo e interno ya no es el mismo. Sus interminables pasillos están llenos de escombros y piezas sueltas debido a su rápido desarme, lo que le da un aspecto triste, sombrío, incluso tétrico. Funcionó durante 41 años, en los cuales entregó un trabajo único, llegando a ser, en algún instante, reconocido como el mejor Hospital de Sudamérica. 

Hoy descansa bajo toneladas de ripio, luego de una cruel agonía, en la cual estuvo involucrada, varias demoliciones y tala de árboles, los cuales fueron echados abajo y quedaron enterrados junto al coloso de color verde. 

Verdad o fantasía, el hecho es que hay personas que aseguran haber visto y oído cosas extrañas los días posteriores a la desocupación de las más de 300 habitaciones del coloso que por más de 40 años vio miles de nacimientos y muertes. 

Chuquicamata significa tierra de los indios cucos, quienes fueron los antiguos habitantes de las cercanías del yacimiento de Chuquicamata, yacimiento a tajo abierto más grande del mundo, existe hace más de ochenta años, lugar donde en la noche la temperatura desciende bajo cero y el viento es lo más característico de esta parte de Chile. 

Además del Hospital existía en Chuquicamata una Botica en la década de los treinta, la Botica Chile vendía diversos productos, como gasa, algodón bicarbonato, aceite de bacalao, geniol, etc., también se podía obtener el “asoge” una mezcla que se hacia con mercurio, muy apetecida por los mineros de la época, ya que servía para separar el oro de otros metales. 

También las Fiesta de la Primavera en la época de los cincuenta y sesenta, sin duda era la más esperada por todos, se mostraban fabulosos carros alegóricos y grandes veladas, estas actividades eran la tónica del festejo, donde los participantes sacaban sus más lujosas vestimentas.  

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